La unidad de la Fundación Instituto San José atiende a más de 200 personas con ictus, ELA o lesiones medulares. El agua les da una tregua contra lo que el resto del día les pesa demasiado: su propio cuerpo.
El espacio, cerrado y con agua a 33 °C, cuenta con un sistema que controla cloro y humedad con precisión clínica.
Para Ángel García Rincón, auxiliar de rehabilitación, el impacto del agua es importante: “Piensa en alguien que pasa su vida en una cama o silla de ruedas. Entra, camina y de repente puede mirar a la persona que tiene delante a los ojos y no desde abajo.”
Pacientes como Paco Ramos, diagnosticado con ELA, y Mónica Cabrero, con lesión medular, encuentran en la piscina un medio amable para recuperar movimientos y confianza.
La Fundación, fundada hace 127 años, alberga un hospital, residencia, colegio de educación especial y la unidad de terapia acuática. La rehabilitación en el agua es privada y cuesta alrededor de 300 € mensuales por dos sesiones semanales.
Fuente: elpais.com



