El debate sobre el consumo de pornografía en la pareja se extiende desde foros como Reddit y espacios hispanohablantes hasta estudios académicos que relacionan su aumento con la tasa de divorcios. La sexóloga Loola Pérez advierte que, si bien el porno brinda gratificación inmediata, su uso excesivo puede reforzar aislamiento y ansiedad, aunque también reconoce que la masturbación y los juguetes pueden coexistir con relaciones satisfactorias cuando hay consenso.

Investigadoras como Andrea García‑Santesmases critican la normalización de imaginarios violentos y machistas en la industria, señalando su impacto negativo en la autoestima de las jóvenes. Sin embargo, el artículo subraya que la clave está en negociar límites claros y respetar la privacidad erótica, evitando mitos que equiparan la fantasía con la traición.


Fuente: elpais.com

Crédito de imagen: El País