La directora de biología del Hospital Monte Sinai de Nueva York, Ana Fernández‑Sesma, reflexiona sobre la próxima pandemia y el desmantelamiento del sistema científico en EE UU.
Recientemente premiada por la Fundación Margarita Salas y por la Sociedad Española de Virología, la bióloga y directora del departamento de Biología de la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Monte Sinai, donde trabaja desde 1991, comenta que, desde el punto de vista científico y médico, el mundo está mejor preparado, pero como sociedad está peor.
“La respuesta ante la pandemia se ha politizado y hay un creciente rechazo. Se ha perdido el concepto de salud pública”, señala. “Tenemos una gran calidad de vida, y no nos damos cuenta de que es gracias a las vacunas.”
En la entrevista, Fernández‑Sesma critica la falta de comunicación sobre la eficacia de las vacunas y la pérdida de confianza en la ciencia. También denuncia el desmantelamiento del NIH y la dependencia de fondos del Departamento de Guerra, que, según ella, ofrecen más libertad que los que controla el gobierno de Trump.
La científica comenta que el ébola es una “bomba de relojería” que se está adaptando y que los brotes de hantavirus y ébola requieren una vigilancia global. Señala que los virus respiratorios son los más peligrosos y que la deforestación y el turismo aumentan el riesgo de saltos zoonóticos.
“El NIH lo han desmantelado ya. Han destruido toda la infraestructura y no hay plan de reconstrucción”, afirma. “Ahora han parado el programa de investigación de la vacuna universal para la gripe y dan 500 millones para una vacuna basada en tecnología de los años cuarenta sin justificación científica.”
En cuanto a la ciencia en Estados Unidos, la bióloga explica que los científicos recurren a fondos del Departamento de Defensa para continuar investigando enfermedades infecciosas, aunque teme que el dinero se use para mantener una guerra sin fin.
Finalmente, Fernández‑Sesma destaca la necesidad de una mayor financiación y menos burocracia, y menciona la repatriación de científicos europeos al Instituto Pasteur y la atracción de científicos chinos a Estados Unidos.
Fuente: elpais.com



