El debate sobre la inteligencia artificial (IA) se ha intensificado tras declaraciones que sugieren una posible extinción humana. Varios especialistas afirman que no existen pruebas científicas que respalden esa hipótesis y que, en muchos casos, el temor sirve a intereses de la industria.

OpenAI y Anthropic, que se preparan para salir a bolsa, han presentado avances tecnológicos, pero también aseguran que sus modelos pueden ser desactivados y que los incidentes recientes se deben a configuraciones erróneas o a instrucciones humanas, no a una “rebelión” de la IA.

Investigadores como Timnit Gebru y Ramón López de Mántaras advierten que la narrativa apocalíptica distrae de problemas concretos como la regulación, el consumo energético de los centros de datos y la posible militarización de la tecnología.

Mientras algunos líderes del sector, incluido Elon Musk, proponen frenar el ritmo de desarrollo, otros como Yann LeCun defienden la continuidad de la investigación bajo supervisión externa.


Fuente: elpais.com