Llevar una maleta en la bodega del avión implica costes añadidos, más tiempo de espera y la inquietante posibilidad de que se pierda. Por eso cada vez más gente viaja con lo justo.
El autor comparte anécdotas y trucos para empacar solo lo imprescindible, desde la evolución de las aerolíneas low‑cost hasta la práctica de comprar en destino.
Viajar ligero ya no es solo una guerrilla de tacaños; también se ha convertido en una forma elegante de viajar.
Fuente: elpais.com



