Una decena de investigadores, directivos y expertos que abandonaron OpenAI, Google o Anthropic han alertado en los últimos años sobre fallos de seguridad, usos militares y la creciente dificultad de controlar los sistemas de inteligencia artificial.
Entre los nombres más resonantes está Jacob Coxon, quien dejó Anthropic a los 27 años y asegura que la IA “puede matarnos antes de 2030”. Su testimonio se suma a los de Paul Christiano, Geoffrey Hinton, Ilya Sutskever y otros que, entre 2021 y 2024, abandonaron sus puestos citando riesgos de una “explosión de capacidades” y la falta de salvaguardas.
En noviembre de 2023, la consejera de OpenAI Helen Toner denunció fallos de seguridad al destituir a Sam Altman. Meses después, varios altos cargos de OpenAI y Anthropic renunciaron, señalando que la cultura de seguridad había quedado relegada.
El documento “El derecho a advertir”, impulsado por ex‑empleados, reunió a más de 1.300 firmas que exigen detener la carrera de la IA. En el Senado de EE. UU., William Saunders alertó sobre el riesgo de que el modelo o1 de OpenAI facilite la planificación de armas biológicas.
El artículo concluye que, pese a la inminente salida a bolsa de Anthropic, la comunidad interna sigue temiendo que la IA supere la capacidad humana de control, lo que podría traducirse en amenazas como virus sintéticos o ataques a infraestructuras críticas.
Fuente: elpais.com



