El mercado de piezas paleontológicas ha alcanzado cifras millonarias, equiparándose a la venta de obras de arte. Coleccionistas de alto poder adquisitivo adquieren dinosaurios y otros fósiles, a veces sin considerar su valor científico.

Expertos como el paleontólogo argentino Federico Agnolín advierten que la falta de regulación y la ausencia de obligación de comunicar los hallazgos a instituciones científicas pueden bloquear avances importantes. En varios países, incluido España y gran parte de América Latina, la venta de fósiles está prohibida, mientras que en EE. UU. y algunos estados europeos el comercio es legal pero con normas dispares.

Casos emblemáticos, como la venta de 318 especímenes del Jurásico británico a un museo en Abu Dabi por una suma de ocho cifras, ilustran la magnitud del problema. La tendencia ha llevado a situaciones de tráfico ilegal y al llamado “huaquerismo”, donde restos arqueológicos son extraídos y exportados sin autorización.

La comunidad científica pide una normativa internacional que impida la privatización de piezas de alto valor científico y garantice su estudio público, evitando que el deseo de poseer objetos únicos quede por encima del conocimiento colectivo.


Fuente: elpais.com