La universidad promete que esta misma semana anunciará su decisión sobre el futuro de las 158.000 pruebas de nuevo ingreso cuestionadas.
Las sospechas de que algunos estudiantes utilizaron herramientas de inteligencia artificial (IA) para hacer trampa en la prueba han obligado a la UNAM a frenarlo todo. La institución ha instalado un comité técnico con 16 académicos que evaluarán las irregularidades alrededor de la prueba y entregarán “esta misma semana” recomendaciones sobre cómo resolver la polémica.
La incertidumbre ya ha llevado a algunos aspirantes a organizar protestas en Ciudad Universitaria para exigir respuestas. Estas manifestaciones, que han reunido a apenas unas decenas de personas, reflejan el dilema en el que se encuentra la UNAM: repetir la prueba a todos los aspirantes o respetar los resultados a pesar de los reclamos y de la sospecha.
El rector, Leonardo Lomelí, ha asegurado que hasta el momento “todas las posibilidades están abiertas”.
Los estudiantes saben que en esta polémica está en juego la credibilidad de la UNAM. Considerada la mejor universidad pública de México y América Latina, la institución recibe anualmente muchísimas más solicitudes de ingreso de las que puede atender.
Fuente: elpais.com



