Miles de voluntarios buscan a los desaparecidos entre los escombros, ofrecen su conocimiento como psicólogos e ingenieros civiles, y cocinan para quienes perdieron su techo.

El terremoto de 7,4 que sacudió el occidente de Colombia dejó casi 300 muertos y miles de viviendas destruidas. En medio del dolor, la solidaridad se desató: voluntarios, psicólogos, ingenieros y empresarios se unieron para rescatar, brindar apoyo emocional, reparar estructuras y alimentar a los damnificados.

La comunidad demuestra que, aun en crisis, el espíritu de ayuda y cooperación prevalece.


Fuente: elpais.com

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