La concienciación de los extraordinarios peligros de la tecnología espolea un creciente y multifacético movimiento de oposición y sabotaje contra ella.
Ciudadanos de muchos países se movilizan para frenar la instalación de nuevos centros de datos; trabajadores de la educación y la cultura hacen huelgas; hackers envenenan datos para cortar el desarrollo de modelos de IA; filántropos financian proyectos de guardarraíles de contención; diseñadores crean camisetas que sabotean el reconocimiento visual de la IA; padres presentan demandas por daños a menores causados por chatbots.
Expertos como Ayse Gizem Yasar (Sciences Po) y Thomas Dekeyser (Universidad de Southampton) destacan la diversidad y el crecimiento de la resistencia. En EE. UU., la organización Data Center Watch estima que 75 proyectos de centros de datos, con una inversión de 130 000 millones de dólares, fueron bloqueados o retrasados en el primer trimestre de 2026.
Estudios demoscópicos de Ipsos revelan una caída del optimismo sobre la IA en 32 países, aunque persiste una visión positiva en China, India e Indonesia. La presión ciudadana ya influye en legisladores y en la agenda de campañas electorales.
Empresas líderes como OpenAI y Anthropic anuncian medidas para ralentizar el desarrollo y permitir inspecciones externas, mientras que gobiernos de EE. UU. y China preparan diálogos sobre regulación de la IA.
Fuente: elpais.com



