El “cancionista”, según propia definición, inicia la gira española de su disco, ‘Taracá’, después de haberlo cantado por toda Hispanoamérica: “vivo en un jet‑lag permanente”.
Esta entrevista se hizo en dos asaltos para cuadrar el sudoku de la agenda del entrevistado con la actualidad de su trabajo. La primera, hace semanas, en la sala Michael Jackson de la sede de su discográfica en Madrid, un ultramoderno espacio poblado de artistas y sus respectivas cortes de asistentes, donde Drexler, coqueto, posó largamente para el fotógrafo. La segunda, hace un par de días, por teléfono, desde la soledad de su habitación de hotel en Ciudad de Guatemala, donde actuaba esa noche antes de volar a Costa Rica y finalizar, el 12 de septiembre, su larguísima gira americana antes de empezar, el 26, en Madrid, la española.
En la conversación Drexler habla de su paso de la medicina a la música, de cómo la ciencia y la letra se entrelazan, y de la larga gestación de algunas canciones, como “El tambor chico”, escrita en 13 años y quince minutos. También comenta su visión del amor, describiéndolo como “un desequilibrio estable” y destaca la importancia de los puentes entre personas, más allá de la polarización política.
Fuente: elpais.com



