Estados Unidos destruyó 23.000 puestos de trabajo durante el pasado mes de julio, según los datos difundidos este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Se trata del peor mes de julio para el empleo desde 2010, según los datos oficiales. El dato enciende las alarmas sobre la salud real de la economía porque las previsiones arrojaban una creación de 80.000 puestos de trabajo en el mes.
La cifra empaña la situación del mercado laboral, que durante este año está ofreciendo vaivenes inquietantes. La media mensual de creación de empleo en lo que va de año es de un crecimiento de 34.000 empleos, la más baja desde la pandemia.
El fin de muchos contratos temporales tras el final del Mundial de fútbol celebrado este verano en Estados Unidos es una de las explicaciones de la destrucción de empleo, aunque el debilitamiento registrado por el mercado laboral estadounidense es más profundo que eso: los aranceles, la política migratoria, la incertidumbre por la guerra en Irán y la irrupción de la IA, explican el enfriamiento en la creación de empleo.
Las preocupaciones crecen porque la revisión de los datos de los últimos dos meses anteriores que realiza por defecto la oficina laboral resta 100.000 puestos de trabajo a la creación de empleo estimada en mayo y junio.
El empleo disminuyó en el gobierno local, educación y comercio minorista. El empleo continuó su tendencia al alza en el sector de la salud, destaca la oficina estadística federal. El empleo en el sector educativo de los ayuntamientos destruyó 50.000 empleos en julio. El sector relacionado con el sector minorista y almacén, centros logísticos y otros depósitos minoristas de mercancía general perdió un total de 40.000 empleos. Los puestos de trabajo en las estaciones de servicio y distribuidores de combustible se redujeron en 5.000, coincidiendo con un aumento inusual del precio de los carburantes por la guerra contra Irán.
El dato servirá a la Reserva Federal para sumar argumentos contra una subida de tipos de interés. Aunque la inflación lleva más de cinco años por encima del objetivo del 2% —el último dato sitúa el aumento de los precios en el 3,5%—, la debilidad del mercado laboral servirá de excusa al nuevo gobernador para evitar subidas de las tasas que decepcionen al presidente estadounidense, Donald Trump, un ferviente defensor de las rebajas de tipos.
“Es difícil calificar este informe de otra manera que no sea débil”, aseguran los analistas de Bloomberg.
El dato también sorprende porque el gobernador de la Fed, Kevin Warsh, se mostró hace apenas un par de semanas optimista con el desempeño del mercado laboral: “La economía está mostrando una resiliencia impresionante. Incluso ante las perturbaciones recientes, las tendencias son positivas y reflejan un crecimiento sólido. La creación de empleo ha seguido el ritmo de crecimiento de la población activa y la tasa de desempleo ha variado muy poco”.
Los datos confirman la paulatina pérdida de poder adquisitivo de las familias durante el último año, debido al repunte de la inflación por los aranceles de Trump y las consecuencias de la guerra contra Irán en el mercado energético. El salario promedio por hora aumentó un 3,2% durante el último año, por debajo de la inflación (3,5%).
La tasa de paro baja una décima hasta el 4,1%, que se explica en mayor medida por la reducción de la fuerza laboral. La tasa de participación en la fuerza laboral se encuentra ahora en su nivel más bajo desde febrero de 2021.
Fuente: elpais.com



