Los tiburones martillo son una de las especies más amenazadas del planeta. En Guatemala, las hembras utilizan los manglares del Pacífico como zonas de reproducción, pero las crías quedan atrapadas incidentalmente en las redes de pesca artesanal, un fenómeno que enfrenta la conservación de la especie con la supervivencia económica de cientos de familias costeras.

Tras dos días y dos noches en el mar, las lanchas regresan lentamente al embarcadero de Sipacate, donde los pescadores descargan neveras repletas de róbalos, pargos y otras especies. Entre el pescado aparecen también pequeños tiburones, la mayoría apenas alcanzando unas decenas de centímetros de longitud.

Para Manuel Zelada, pescador y monitor comunitario de la Fundación Mundo Azul, el tiburón nunca ha sido una captura que se desperdicie. Sin embargo, la falta de conocimiento sobre su papel ecológico sigue siendo uno de los principales retos para la conservación.

La Fundación Mundo Azul registra la captura incidental de 10.003 tiburones y rayas en 2025 y trabaja en la educación ambiental a través del Club de Tiburones, una iniciativa dirigida a las hijas e hijos de los pescadores de Sipacate.

Además, la apicultura se ha convertido en una alternativa económica para la comunidad de Las Lisas, reduciendo la presión sobre los recursos marinos y contribuyendo a la conservación del manglar.


Fuente: france24.com

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