Detroit, la antigua capital mundial del automóvil, vive una inesperada segunda vida: arte, gastronomía, arquitectura y música impulsan un reinicio sorprendente.

Durante décadas, Detroit fue el símbolo de la decadencia urbana estadounidense. Hoy, la ciudad de los Grandes Lagos que inventó la producción en cadena vuelve a atraer a arquitectos, artistas, chefs, diseñadores y viajeros curiosos.

Entre rascacielos art déco, antiguas fábricas reconvertidas y algunos de los mejores murales del país, demuestra que las ciudades también pueden reinventarse.

Jóvenes creativos se han instalado en la ciudad y han transformado el montón de edificios abandonados en destilerías, cafés y galerías de arte.

El Campus Martius Park, el corazón del nuevo Detroit, ofrece conciertos improvisados, una pequeña playa urbana y una pista de patinaje en invierno.

La restauración de la Michigan Central Station ha impulsado la regeneración del barrio de Corktown, con restaurantes, cafeterías y estudios creativos.

El Eastern Market sigue siendo un centro de distribución de alimentos frescos, pero ahora también alberga diseñadores y artistas en sus naves industriales convertidas en museo de arte urbano.

El Detroit Institute of Arts y el Museum of Contemporary Art Detroit (MOCAD) son puntos clave para conocer la escena cultural.

El Heidelberg Project y Belle Isle ofrecen perspectivas sobre la creatividad y la relación con el agua.

Detroit sigue siendo un referente musical, con Motown y el techno como pilares de su identidad sonora.


Fuente: elpais.com

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