Los directivos de las tres principales empresas estadounidenses de inteligencia artificial –Sam Altman (OpenAI), Dario Amodei (Anthropic) y Elon Musk– han emitido un llamado conjunto para frenar el desarrollo de los sistemas de IA de frontera, señalando riesgos como la pérdida de control, su posible uso en bioterrorismo, ciberataques y una grave disrupción económica.

El comunicado de Amodei, titulado “Debemos pausar la Frontera”, subraya que la IA es una tecnología tan poderosa que sus peligros son serios. La iniciativa se alinea con una carta firmada por líderes de cien compañías tecnológicas que solicitan mayor implicación gubernamental.

En contraste, el expresidente Donald Trump y representantes republicanos, como el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson, se oponen a cualquier moratoria, argumentando que una regulación retrasaría a EE. UU. frente a China en la carrera tecnológica.

Expertas como Beatriz Busaniche (Fundación Vía Libre) y Emilse Garzón (periodista de investigación) consideran que la amenaza existencial es utilizada como excusa para captar fondos estatales y posicionarse como actores clave en la futura normativa. Señalan también que la IA enfrenta un problema sistémico de escasez de capacidad de cómputo, lo que obliga a buscar financiamiento público.

Según la analista Natalia Zuazo, la decisión de OpenAI de posponer su salida a bolsa en septiembre responde más a intereses financieros que a consideraciones éticas, pues una oferta pública implicaría mayor transparencia y rendición de cuentas.

El debate muestra una intersección entre la geopolítica –la rivalidad con China– y la búsqueda de marcos regulatorios que, según los críticos, podrían favorecer a los grandes jugadores del sector al permitirles influir en la elaboración de las normas.


Fuente: france24.com