Donald Trump lleva meses intentando encontrar una salida a la guerra contra Irán, un conflicto que ha encendido la crisis del petróleo y afecta directamente al precio de la gasolina en EE. UU. Con los estrechos de Ormuz y Bab el‑Mandeb cerrados, cualquier acuerdo que reduzca el precio del crudo tardaría al menos ocho semanas en reflejarse en los surtidores, demasiado tarde para influir en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

El presidente ha reconocido que la caída del precio del petróleo llegará “después de las elecciones”. Mientras tanto, la inflación se ubicó en 3,4 % interanual en agosto y los salarios crecieron solo 3,1 %, marcando el quinto mes consecutivo de crecimiento salarial inferior al coste de la vida.

Las encuestas muestran que solo uno de cada tres estadounidenses aprueba la gestión de Trump y su apoyo dentro del Partido Republicano ha caído al 72 %, el nivel más bajo desde que asumió la presidencia. La guerra, la alta inflación y el aumento del gasto militar, estimado en 1,5 billones de dólares para 2027, son los principales factores de descontento.

En el plano económico, la deuda pública y los costos de financiación limitan la capacidad de financiar la campaña militar, mientras la Reserva Federal se prepara para una posible alza de tipos de interés, contraria a los deseos del mandatario.


Fuente: elpais.com