El presidente Donald Trump ha incrementado la presión sobre instituciones culturales de Washington. El secretario del Interior, Doug Burgum, instalará carteles en la entrada del Museo Nacional de Historia (NMAH) que advierten sobre los "puntos de vista personales" de los curadores. La Casa Blanca también ha amenazado con no aprobar la renovación de $257 millones del Kennedy Center a menos que se reinstale el nombre del presidente John F. Kennedy en la fachada.

Además, Trump ha ordenado la sustitución de la escultura abstracta "Infinity" (1967) por una estatua de 10 metros de George Washington y ha exigido una exposición permanente sobre el primer presidente. Estas acciones se producen a menos de 50 días de las elecciones de medio término y siguen a la renuncia del presidente del Smithsonian, Lonnie Bunch III, tras un año de acoso institucional.


Fuente: elpais.com