Los nuevos aranceles sustituirán al gravamen universal que aprobó tras el revés del Supremo y que expiraban este viernes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobará este jueves una orden ejecutiva para imponer aranceles de entre el 10% y el 12,5% a 60 países, entre los que se encuentran España y el resto de países de la Unión Europea, Reino Unido, China, India, Japón, Corea del Sur o México, por no haber tomado suficientes medidas para controlar las importaciones producidas mediante trabajo forzoso. Está previsto que el nuevo golpe arancelario entre en vigor esta medianoche antes de que expire el arancel universal del 10% aprobado el pasado enero para evitar un vacío tras el revés del Tribunal Supremo a la principal medida sobre la que pivotaba la política comercial de Trump.

“Se trata de la acción internacional en materia de derechos laborales más trascendental que Estados Unidos haya emprendido jamás, o que haya emprendido cualquier país jamás”, declaró un alto funcionario de la Administración Trump.

La Casa Blanca calcula que la nueva represalia comercial alcanzará al 99% del comercio estadounidense. Trump aprueba esta nueva ronda de gravámenes a la importación para mantener el muro arancelario y para reavivar la guerra comercial en uno de los momentos más complejos de su segundo mandato, cuando la guerra de Irán parece haber entrado en un callejón sin salida y las encuestas revelan el creciente descontento de los estadounidenses en sus políticas.

Pese a todo, Trump persiste en su cruzada comercial. Fue uno de los principales argumentos de la campaña electoral que lo aupó de vuelta a la Casa Blanca. Y fue una de las medidas más controvertidas en el arranque de la legislatura. El 2 de abril de 2025, una jornada que bautizó como el Día de la Liberación, propinó un puñetazo sobre el tablero geopolítico mundial y echó por tierra años de globalización, diplomacia y relaciones comerciales. Abrió una nueva era en el comercio mundial con aranceles indiscriminados a todo el planeta. Los mercados globales entraron en pánico y aunque le obligaron a ponerlos en cuarentena y renegociarlos con sus socios comerciales, ya había cambiado las reglas del comercio mundial.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos escribió otro capítulo en esta novela comercial. Declaró inconstitucionales los aranceles recíprocos porque fueron aprobados eludiendo el control del Congreso y sin armazón legal oportuno. La Corte concluyó que Trump se había extralimitado al basarse en la Ley de Poderes de Emergencia (IEEPA), una norma de 1977 aprobada para otros fines.

Para evitar la humillación y que el muro arancelario que había levantado se derrumbara, Trump anunció unos días más tarde una nueva ronda de aranceles. Invocó el capítulo 122 de la Ley de Comercio , de 1974, para establecer un arancel universal del 10%. Pero esta medida comercial tenía una vigencia de solo 150 días, salvo que fuera avalada por el Congreso, algo que no ha ocurrido en un país dividido y a cuatro meses de unas elecciones de mitad de mandato, decisivas para definir el legado y los límites del poder del presidente. El capítulo 122 obligaba además a realizar unas investigaciones previas que justificaran el golpe comercial a países que incurran en prácticas “desleales, injustificables o discriminatorias”. El secretario de Comercio estadounidense, Jamieson Greer, abrió dos expedientes. Uno a socios que supuestamente no se preocuparon de tomar suficientes medidas para controlar las importaciones producidas mediante trabajo forzoso; y otra para aquellos que acusa de sobreproducir. El primer expediente es por el cual establece ahora los gravámenes de entre el 10% y el 12,5% a 60 países.


Fuente: elpais.com