En los últimos cinco años se han capturado 324 tortugas e iguanas en el archipiélago para un mercado internacional que paga entre 25.000 y 500.000 dólares por ejemplar. En Guayaquil, la Policía de Migración encontró 12 iguanas marinas negras de Galápagos, atadas y debilitadas, procedentes de la isla Seymour. Tres meses después, en Quito, una ciudadana rusa fue detenida con 32 iguanas jóvenes en ocho contenedores.

Christian Sevilla, director de Ecosistemas del Parque Nacional Galápagos, describió el tráfico como una de las mayores amenazas para el archipiélago y señaló la existencia de una red interna que reúne los animales en zonas remotas antes de su exportación. Los casos judiciales incluyen la condena de un policía por intentar sacar 185 crías de tortuga gigante y la interceptación de una embarcación turística con 84 tortugas y cinco iguanas doradas.

Según la analista de seguridad Michelle Maffei, las sanciones penales (uno a tres años de prisión) no guardan proporción con los ingresos del negocio, lo que favorece su continuidad y su vínculo con otras actividades del crimen organizado. La reciente inclusión de la iguana marina de Galápagos en el Apéndice I de CITES refuerza la protección internacional, pero la dispersión de las islas y la escasez de personal de control dificultan la erradicación del delito.


Fuente: elpais.com