Los terremotos que ocurrieron en Venezuela han dejado una gran cantidad de personas sin hogar y con heridas emocionales profundas. En medio de la tragedia, muchos sobrevivientes se han vuelto hacia la fe para encontrar consuelo y explicaciones.
La comunidad de Naiguatá, donde se celebra la festividad de San Juan, ha sido una de las más afectadas. A pesar de que algunos han culpado a la festividad por el desastre, muchos devotos defienden su tradición y creen que la fe los salvó.
La Iglesia Universal y otros grupos religiosos también han ofrecido apoyo espiritual a los afectados, interpretando la catástrofe como una manifestación del fin de los tiempos.
Fuente: elpais.com



