Jenss Lara, comerciante de oro de 31 años, fue secuestrado el 30 de agosto en Trujillo. Los atacantes, que fingieron ser policías, lo redujeron a golpes y lo trasladaron a una vivienda con un búnker subterráneo.
En el sótano, la víctima fue encerrada en una celda sin luz ni ventilación, con dos balones de oxígeno para mantenerla con vida. Se le colocaron grilletes y se le tapó la boca y la nariz con cinta adhesiva.
Los captores amenazaron con mutilaciones y exigieron un rescate millonario. Lara intentó negociar, pero los secuestradores le hicieron pequeños cortes en el pecho para obligarlo a callar.
El rescate se pagó el 31 de agosto, y las autoridades capturaron en septiembre en Bolivia al presunto cabecilla Jhonsson Cruz. La policía señala que la banda sigue operando en la costa norte peruana.
Fuente: elpais.com



