Tras el terremoto de La Guaira, dos migrantes venezolanos en Los Ángeles sufrieron la pérdida de sus familias a través de videollamadas. La historia de Liz Marrero y Crismar Chacín muestra el dolor del exilio, la burocracia migratoria y la fuerza de la comunidad.
Fuente: elpais.com



