El actual líder del grupo terrorista, el egipcio Saif al Adel, opera en la sombra desde Irán. Los éxitos de la guerra emprendida por Estados Unidos evitan que el veterano yihadista haya sido siquiera nombrado públicamente como jefe de la red terrorista.
Además de liquidar al líder terrorista Osama Bin Laden, las fuerzas especiales Navy Seals se hicieron aquel 2 de mayo de 2011 con un botín muy preciado durante su operación en Abbottabad, en el noreste de Pakistán: 6.000 páginas vinculadas a la red Al Qaeda, responsable de los atentados contra Estados Unidos del 11‑S, cometidos hace 25 años.
El dosier incluía una misiva firmada de puño y letra por el veterano yihadista libio Atiyad Abd al Rahman, y dirigida al propio Bin Laden. El remitente rezaba, en julio de 2010, por la liberación de tres mandos terroristas. Al menos uno de ellos, Saif al Adel, se encontraba bajo arresto domiciliario en Irán.
Una de las escasas fotografías de este terrorista data del año 2012, con el cadáver de Bin Laden ya en el fondo del mar. En la imagen, en los archivos del FBI, un individuo identificado como Al Adel aparece con gafas de sol, una camiseta gris y un pantalón informal, sentado en la calle con un rosario en la mano. La foto está tomada en Teherán, la capital iraní.
Según los pocos datos biográficos que constan, este egipcio nació un 11 de abril de 1960 o 1963 y tiene en la actualidad algo más de 60 años. Desde su paso por las fuerzas especiales egipcias hasta la guerra santa en Afganistán, llegó al círculo cercano de Osama Bin Laden.
Expertos en terrorismo describen a Al Adel como parte de la “vieja guardia” de Al Qaeda, con una trayectoria militar respetada aunque no siempre alineada con Bin Laden. Tras la muerte de Ayman al‑Zawahiri en 2022, varios informes de inteligencia señalan a Al Adel como el jefe de facto, aunque el consejo de la Shura no lo haya reconocido oficialmente.
Estados Unidos lo acusa de los atentados contra sus embajadas en Tanzania y Kenia en 1998 y ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que facilite su captura. También se le responsabiliza de entrenar combatientes somalíes que mataron a 18 soldados estadounidenses en Mogadiscio en 1993.
Los analistas destacan tres motivos para su operar en la sombra: la sucesión tras Zawahiri, su residencia en Irán (un país chií) y el riesgo de exposición tras el asesinato de Abu Muhammad al‑Masri en Teherán en 2020. Informes de la ONU, publicados en julio de 2024, indican que Al Adel ha dado instrucciones para activar células en Irak, Siria, Libia y Europa, y ha alentado ataques vinculados al conflicto en Gaza.
Fuente: elpais.com



