Las nuevas restricciones migratorias y el clima de incertidumbre que traen han hecho que algunos evalúen otros destinos para sus estudios. Los estudiantes internacionales matriculados en universidades estadounidenses continúan viviendo las consecuencias de la ofensiva contra la inmigración lanzada por el Gobierno de Donald Trump.

Ahora, los alumnos con visado F‑1 estarán sujetos a un límite estricto en el que pueden permanecer en Estados Unidos por solo cuatro años, según una norma finalizada este mes por el Departamento de Seguridad Nacional. Se trata del más reciente de una serie de cambios —que incluyen la verificación obligatoria de las redes sociales de los solicitantes de estas visas y la reducción del período de gracia tras su graduación— que han generado incertidumbre entre estos estudiantes.

“No hay ninguna flexibilidad”, opina un alumno de tercer año de la Universidad de Stanford, procedente del Reino Unido, que prefiere omitir su nombre por temor a posibles represalias del Gobierno. De hecho, todos los estudiantes universitarios consultados por este periódico afirmaron que temían que hablar abiertamente de política pudiera poner en peligro su situación migratoria o su futuro en Estados Unidos dentro del clima actual.

La nueva normativa del Gobierno federal elimina la “duración del estatus”, una política que permitía a los estudiantes internacionales permanecer en EE UU durante el tiempo que les tomara completar su programa académico. La sustituye por un límite fijo de cuatro años. Además, reduce el período de gracia tras la graduación de 60 a 30 días.

Para muchos estudiantes, el cambio trastoca una de las características definitorias de la educación universitaria estadounidense: la libertad de explorar antes de comprometerse con una especialidad. Según las nuevas normas, los estudiantes internacionales afirman que ahora esas decisiones deben tomarse con mucha más antelación.

El proceso de obtención del visado ya era complicado antes de los cambios anunciados este mes, dificultades que comienzan mucho antes de que los estudiantes lo reciban. Para muchos futuros solicitantes, el mero hecho de visitar EE UU para conocer universidades depende de su país de origen.

Los viajeros procedentes de países incluidos en el Programa de Exención de Visado, que abarca la mayor parte de la Unión Europea, suelen recibir la autorización en cuestión de días. Los solicitantes de algunos de los países que envían el mayor número de estudiantes internacionales a las universidades estadounidenses, como China, la India y Pakistán, se enfrentan a esperas de meses e incluso años para las entrevistas del visado de turista.

Varios estudiantes sostienen que este escrutinio les ha hecho mostrarse reacios a hablar públicamente sobre temas políticos. “No se me permite asistir a manifestaciones. No se me permite publicar nada en las redes sociales”, afirma el estudiante de Nueva Zelanda, que desactivó su cuenta de Instagram antes de llegar al país por temor a que sus publicaciones antiguas pudieran utilizarse en su contra.

El Stanford Daily, el periódico estudiantil independiente de dicha universidad, ha demandado a la Administración Trump por su aplicación de la ley de inmigración contra los estudiantes no ciudadanos, alegando que ha tenido un efecto disuasorio sobre la libertad de expresión.

Los estudiantes consultados afirman que el efecto acumulativo de los cambios les ha generado incertidumbre sobre sus perspectivas a largo plazo en Estados Unidos y les ha hecho darse cuenta cada vez más de que otros países podrían ofrecerles un futuro más acogedor.


Fuente: elpais.com

Crédito de imagen: El País