La situación en Haití es catastrófica, con más de 1,5 millones de desplazados internos y una violencia generalizada que pone en riesgo la vida de los ciudadanos.
El experto de la ONU, William O’Neill, afirma que nadie debería ser deportado a Haití, ya que la situación de los derechos humanos es catastrófica y no hay forma de que ninguna repatriación forzada pueda ser segura, digna y duradera.
Fuente: elpais.com



