La pasión con la que México se entregó al Mundial, dentro y fuera de sus estadios, contrasta con la indiferencia popular con la que recibió el torneo Estados Unidos.
En México, la fiesta popular desatada en la Ciudad de México y otras sedes fue notoria, con más de un millón de personas congregadas ante el Ángel de la Independencia en cada partido de México.
En contraste, en Estados Unidos, la mayoría de los fanáticos con camisetas de Lionel Messi y Harry Kane ingresaron al estadio sin que los oficinistas estadounidenses les prestaran atención.
Fuente: elpais.com



