La crisis migratoria de Ceuta ha desencadenado un nuevo cruce de reproches entre Roma y Madrid, poniendo de relieve las discrepancias entre Giorgia Meloni y Pedro Sánchez sobre inmigración y la política europea. Mientras el Gobierno español reclamaba solidaridad europea ante la presión migratoria, Italia lanzó acusaciones y llamamientos a reforzar los controles fronterizos. Meloni, crítica del gobierno de izquierdas español, culpó a España de no gestionar su frontera con Marruecos y de aplicar políticas migratorias permisivas. El tono se suavizó tras la reunión extraordinaria de ministros de Interior de la UE, cuando Italia respaldó una respuesta coordinada y redujo su mensaje sobre los controles. Sin embargo, España exigió que Roma retirara los controles a los pasajeros españoles, una advertencia que Meloni rechazó. La disputa se extendió a los números de llegadas, con Roma mostrando la reducción en Italia y España recordando sus esfuerzos en el control fronterizo. En el contexto de la precampaña italiana, Meloni ha usado la crisis de Ceuta para reforzar su discurso migratorio y marcar distancias con Sánchez, quien es visto como modelo para la izquierda italiana. La rivalidad política e ideológica trasciende la gestión puntual de la emergencia, reflejando diferencias sobre inmigración, fronteras y el futuro del Mediterráneo. A pesar de los choques, Italia y España comparten intereses estratégicos y dependen de la estabilidad del Mediterráneo, lo que obliga a la cooperación europea en la gestión migratoria.


Fuente: elpais.com