En un aluvión, miles de inmigrantes marroquíes cruzaron la frontera de Ceuta, transformando la ciudad en cuestión de horas. La Guardia Civil, ante la presión, permitió su paso, generando una crisis humanitaria y una gestión urgente.

La ciudad, con 84.000 habitantes, se enfrenta a la llegada masiva justo antes de su feria del verano. El gobierno movilizó al Ejército para colaborar con la Guardia Civil en la seguridad.

Los inmigrantes, en su mayoría jóvenes, llegan descalzos y sin orden, mientras la Guardia Civil y voluntarios les ofrecen agua y bocadillos. La situación plantea desafíos logísticos y humanitarios para Ceuta.


Fuente: elpais.com