El abogado Hugo Concha anuncia una auditoría interna a la plataforma de herramientas educativas y tecnológicas después del escándalo de fraude masivo en las pruebas. La empresa Territorium Life, una compañía que ofrece soluciones tecnológicas con fines educativos, ha sido la última en recibir el coletazo de consecuencias después de que el examen de acceso a la Universidad Autónoma de México (UNAM) quedara manchado por un escándalo de fraude masivo. El abogado de la institución, Hugo Concha Cantú, ha anunciado este miércoles las represalias legales y medidas jurídicas que se adoptarán después del incidente, entre ellas la rescisión anticipada del contrato que tenían con esta empresa. “Se designará una empresa especializada para llevar a cabo una auditoría tecnológica que haga una auditoría detallada de la plataforma y del sistema que comprende a esta”, ha asegurado. Concha también ha anunciado una revisión al proceso de contratación de Territorium Life, la cual tiene varios contratos con diferentes instancias del Gobierno. La UNAM había contratado por 36 millones de pesos (más de dos millones de dólares) los servicios tecnológicos de la empresa mexicana que prometió un proceso blindado con IA para evitar los fraudes. Ahora, la universidad buscará deslindar responsabilidades y el rector, Leonardo Lomelí Vanegas, ha solicitado a la Auditoría Superior de la Federación llevar a cabo un control sobre el proceso contractual. La última prueba de acceso convocada este verano fue la primera en aplicar la modalidad del examen en línea y a distancia en vez del tradicional y presencial. La universidad buscaba digitalizar un proceso que convoca a cerca de 130.000 aspirantes que buscan acceder a una licenciatura pública, con el objetivo de ahorrar recursos humanos y económicos. Sin embargo, mientras que en años anteriores apenas un 3% superaba los 100 aciertos (de 120), esta vez se disparó al 16%, disparando la sospecha de trampas generalizadas durante la prueba pese a los diferentes mecanismos de control que se establecieron para supervisarla. Al inicio de la prueba el software validó la identidad del postulante comprobando que el rostro del examinado es el mismo que el de una identificación oficial. Los aplicantes debían instalar también un software que cierra las computadoras durante los exámenes. El navegador solo permite avanzar y retroceder, impide el acceso a otros programas como los de mensajería y no es posible usar las funciones de copiado, pegado, ni captura de pantalla. A ello se sumaba la vigilancia a distancia de una persona por cada 150 postulantes.
Fuente: elpais.com



