El 27 de septiembre, Irlanda venció a Israel 3‑0 en la fase inicial de la Liga de Naciones de fútbol. El partido, disputado en Debrecen, Hungría, se convirtió en un escenario para la protesta sobre la situación en Gaza.
Los jugadores irlandeses aprovecharon cada oportunidad para manifestar su posición. El portero Gavin Bazunu, de origen nigeriano, abandonó la concentración y publicó un comunicado en sus redes sociales afirmando que “mi decisión se basa únicamente en mi creencia personal de que matar a personas inocentes está mal”.
El director técnico de la selección, Heimir Hallgrimsson, aclaró que “al jugar, no estamos aceptando lo que está pasando” y que el equipo jugaría “contra el genocidio”.
La federación israelí respondió diciendo que “no jugamos con ignorancia, hipocresía ni estupidez, estamos jugando contra el entrenador que los encarna”.
La FAI decidió que el partido de vuelta en casa, previsto para el 4 de octubre, se disputará en Backa Topola, Serbia, lejos del escrutinio de los aficionados irlandeses.
Fuente: france24.com



