El vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance, criticó a los desarrolladores de inteligencia artificial que piden regulación, calificando la tecnología como "terrible" y llamando a la responsabilidad individual.
En medio de esta polémica, Pham Hy Hieu renunció a OpenAI y afirmó haber sentido una "amenaza existencial" por la IA.
Mrinank Sharma, director del Grupo de Investigación de Protección de Anthropic, también dejó su cargo y sostuvo que "el mundo está en peligro".
Jacob Coxon abandonó Anthropic y acusó a la industria de avanzar hacia sistemas capaces de mejorarse a sí mismos sin garantías suficientes para controlar sus consecuencias.
Estas renuncias se han recibido con simpatía y se asocian con agotamiento psicológico y estrés laboral entre los desarrolladores.
Algunos investigadores citan la posibilidad de una catástrofe existencial y cuestionan si la carrera tecnológica puede continuar al mismo ritmo.
El contexto mediático reciente incluye salidas públicas de investigadores de grandes laboratorios de IA y testimonios sobre preocupación existencial.
Fuente: actualidad.rt.com



