El presidente Gustavo Petro se dirige a Cuba antes de entregar el poder a su sucesor, Abelardo de la Espriella. El viaje, de 48 horas, busca enviar un mensaje de solidaridad y reafirmar la soberanía nacional. Mientras tanto, el nuevo gobierno anuncia un giro drástico en la política exterior, planeando cerrar embajadas en 14 países, entre ellos Cuba y Nicaragua, y alejándose de la tradición de diálogo con guerrillas y la cooperación con Estados Unidos.


Fuente: elpais.com