En la franja de Gaza, la población se concentra en menos del 40 % del territorio, ya que el resto está ocupado militarmente por Israel, según la ONU.

La mayoría de las personas viven en tiendas deterioradas por el sol y el frío; otras en edificios en ruinas que pueden colapsar; pocas viven en una casa digna.

Samir Zaqut, de la ONG palestina Al Mezan y desplazado en la Franja, afirma que la falta de espacio provoca conflictos constantes entre parejas, hijos y vecinos y que la situación desgasta física y emocionalmente a la población.

Según el texto, nadie en Gaza sale o entra sin un permiso israelí; antes de los ataques de octubre de 2023 las autorizaciones se concedían a cuentagotas y, tras esos ataques y la ofensiva israelí, ahora los permisos solo se conceden a algunos enfermos graves, estudiantes o casos de reagrupación familiar.

El hacinamiento y las penurias han incrementado los divorcios y también el número de matrimonios infantiles en Gaza.


Fuente: elpais.com