Para el millón y medio de desplazados de la Franja de Gaza, el agosto se ha convertido en un enemigo invisible. Sin red eléctrica útil, tras el colapso del 90 % de la infraestructura, no hay ventiladores que valgan. En la costa de la Ciudad de Gaza, los palestinos llegan para intentar enfriar el cuerpo en medio del calor. La crisis va más allá de las altas temperaturas y la escasez de agua potable: el hacinamiento y las cloacas desbordadas han desatado un brote masivo de varicela que ya supera los 58.000 casos en lo que va de 2026. Todo, en medio de los ataques israelíes.
Fuente: france24.com
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