El terremoto de magnitud 7,4 y duración de cuatro minutos golpeó el corredor entre Cali y Medellín, dejando 111 muertos, 1.575 viviendas afectadas y 61 edificios colapsados. El presidente Abelardo De la Espriella, que asumió hace tres días, suspendió su agenda en La Guajira para dirigir la respuesta de emergencia, convocando al Comité Nacional para el Manejo de Desastres y estableciendo puestos de mando en las ciudades más afectadas.

La ciudad de Pereira resultó la más golpeada, con al menos 40 decesos entre sus 800.000 habitantes. El mandatario ha designado un gabinete propio pero mantiene a funcionarios heredados del gobierno anterior en entidades clave como el Servicio Geológico Colombiano y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.

La crisis pone a prueba la promesa de descentralización de De la Espriella y su capacidad para coordinar con alcaldes y gobernadores locales, como el alcalde de Cali, Alejandro Éder. La respuesta inmediata y articulada será crucial para consolidar la legitimidad del nuevo gobierno.


Fuente: elpais.com