El Ejecutivo reconoce que no anticipó la crisis migratoria en Ceuta, donde 50.000 personas cruzaron en 24 horas. Se admitió falta de información sobre el aumento de entradas a nado y la falta de alertas.
El presidente Sánchez y el ministro del Interior han intentado mantener un tono conciliador con Marruecos, mientras la coalición de izquierdas acusa al reino de desestabilización.
Se discuten medidas como boyas y cambios legislativos para mejorar la repatriación.
Fuente: elpais.com



