La promesa de 5.000 dólares para todos los “adultos estadounidenses” si los republicanos ganan en las legislativas muestra el desdén de la Casa Blanca sobre el déficit.

Donald Trump anunció que entregará 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si su partido triunfa en las elecciones de noviembre, generando interrogantes morales, legales y de procedimiento. La propuesta, vista como una maniobra para comprar votos, ha encendido alarmas en los mercados financieros.

Los analistas la consideran una mala idea en un entorno inflacionario, donde el endeudamiento del Tesoro supera los 40 billones de euros y los costos de financiación están cerca de los niveles más altos desde la crisis de 2008. Si se cubriera a los 270 millones de posibles beneficiarios, la medida podría añadir hasta 1,3 billones de dólares (aprox. 1,1 billones de euros) a la deuda.

El “dividendo Trump” se plantea en medio de una inflación del 3,4 % y una guerra en Irán que ha disparado los precios del petróleo. La Reserva Federal podría subir los tipos de interés la próxima semana, y la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años ronda el 5 %, su nivel más alto en 19 años.

Expertos como Padhraic Garvey (ING) y analistas de XTB advierten que, aunque poco probable, el desembolso con nueva deuda elevaría las necesidades de financiación del Tesoro, convirtiendo un alivio inmediato en una factura mayor para el Estado.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha intentado limitar el impacto en Wall Street, pero la medida de Trump complica su labor. Bessent ha intervenido en el mercado de deuda y ha aumentado la compra de bonos a largo plazo, sin lograr estabilizar los rendimientos.

El mayor fondo soberano del mundo, el fondo noruego, ha propuesto reducir su exposición a la deuda estadounidense, reflejando la preocupación de los grandes inversores institucionales.

En el sector hipotecario, los tipos de los préstamos a 30 años han subido del 5,98 % al 6,76 % desde el inicio de la guerra, encareciendo la vida del estadounidense medio en un contexto de inflación superior al 3 %.

Legalmente, la promesa podría violar la ley federal que prohíbe la inversión para influir en el voto, aunque existen precedentes judiciales que podrían permitirla bajo ciertas condiciones.


Fuente: elpais.com