La piscina reflectante de Washington, un símbolo icónico de la capital estadounidense, se ha convertido en un problema para el presidente Trump. La Fiscalía ha retirado los cargos contra los cuatro acusados de vandalismo en el recinto, lo que ha dejado en evidencia al presidente, quien sigue defendiendo que los desperfectos en el recinto fueron obras de vándalos.
La decisión de la fiscal Jeanine Pirro ha generado la ira de Trump, quien ha atacado a la fiscal a través de sus redes sociales. La retirada de los cargos se debe a que los fiscales federales del Distrito de Columbia argumentan que fueron engañados por el Departamento de Interior y que los desperfectos en la piscina se debieron a una renovación "precipitada y chapucera".
Fuente: elpais.com



