Las ofertas de trabajo remoto se han convertido en el nuevo anzuelo del cibercrimen a través de redes organizadas que mezclan ingeniería social, criptomonedas y suplantación de empresas reales para vaciar cuentas y desaparecer sin dejar rastro.
Los estafadores se valen de Telegram o WhatsApp para crear grupos donde supuestos trabajadores celebran ganancias, comparten capturas de pantalla y se felicitan entre ellos.
Fuente: elpais.com



