Doña Célia, de 80 años, regenta un bar y una tiendita en la sede del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo, donde el edificio se ha convertido en un santuario del lulismo.
El edificio de cuatro plantas alberga fotos de Luiz Inácio Lula da Silva y de otras figuras históricas, y en su segunda planta se conserva el despacho que ocupó cuando dirigió el sindicato entre 1975 y 1981.
Lula se encerró en la sede dos noches en 2018 antes de acatar la orden de ingreso en prisión tras su condena judicial.
La última vez que Lula estuvo en la sede fue el 4 de octubre, día de la primera vuelta, tras votar en la ciudad.
Wellington Damasceno es desde julio el presidente del sindicato y coordina actividades para movilizar el voto en fábricas.
La organización sindical llegó a tener 250.000 miembros y hoy cuenta con 74.000.
Fuente: elpais.com



