Sheinbaum celebra reducciones de violencia homicida de más del 50 %. Los expertos piden cautela y exigen ampliar el foco.
A mediados de marzo de 2025, la Armada mexicana detuvo en Yucatán a José Remedios Araiza, alias R1, líder de sicarios del Cartel Santa Rosa de Lima (CSRL), y a otros nueve integrantes del mismo entramado delictivo. Las capturas fueron destacadas en los diarios, pero pronto desaparecieron de la agenda pública.
El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, describió los hechos como una pelea entre células del CSRL y del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Desde entonces, el Gabinete de Seguridad federal usa el caso de Guanajuato para ilustrar la supuesta efectividad de su estrategia, que según el gobierno habría reducido los homicidios en más de 50 % desde octubre de 2024.
Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), atribuye la caída a “detenciones concretas en entidades concretas”. En marzo de 2025 Guanajuato registró 347 asesinatos; en abril 196 y en julio 97, según el SESNSP.
Sin embargo, académicos como Carolina Jasso, doctora en Ciencia Social por el Colegio de México, advierten que la reducción estadística no explica por sí sola la caída de la violencia. Señalan la falta de evaluaciones independientes, posibles reclasificaciones de delitos y la ausencia de datos públicos que permitan verificar las cifras.
El debate se intensifica con la discrepancia entre los registros del INEGI y del SESNSP, que en algunos estados supera el 20 %. Además, la posible ocultación de homicidios y la manipulación de categorías como “otros delitos contra la vida” generan sospechas de subregistro.
Jasso también alerta sobre la dinámica criminal: acuerdos entre organizaciones pueden reducir los homicidios sin disminuir la capacidad violenta, mientras que la desaparición de cuerpos sigue en aumento.
Fuente: elpais.com



