Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de petróleo, enfrenta una nueva presión tras el cierre del oleoducto Este‑Oeste, la vía que conectaba sus yacimientos con el mar Rojo. El ataque de los rebeldes hutíes en la costa yemení del estrecho de Bab‑el‑Mandeb obligó a suspender el flujo de aproximadamente siete millones de barriles diarios.
El Brent ya cotiza cerca de los $110 por barril y, según expertos de Argus y bancos como Goldman Sachs, podría alcanzar entre $120 y $150 si el oleoducto permanece inoperativo durante varias semanas. La incertidumbre sobre la duración de la interrupción y la falta de alternativas de exportación aumentan la prima de riesgo geopolítico.
Arabia Saudí cuenta con reservas en el puerto de Yanbu, pero los analistas advierten que el agotamiento de los inventarios portuarios podría acelerar la escasez. Mientras tanto, Aramco ha comunicado retrasos en entregas a clientes europeos para septiembre.
Fuente: cincodias.elpais.com



