El Gobierno de Paz asegura que el programa tendrá una duración de 36 meses y permitirá revertir la recesión que atraviesa el país.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha cerrado “a nivel personal técnico” un programa económico para Bolivia que incluye un préstamo de 1.900 millones de dólares. El organismo multilateral resalta en un comunicado que el acuerdo permitirá catalizar financiamientos adicionales de organismos como el Banco Central o el Banco Interamericano de Desarrollo hasta llegar a por lo menos 5.000 millones de dólares. El trato fue confirmado por el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien detalló que el programa tendrá una duración de 36 meses y fue diseñado para revertir la recesión económica que atraviesa el país.
La aprobación de la Asamblea es necesaria pero el visto bueno parece inminente ante el gris panorama de la economía boliviana. Las reservas internacionales se han desplomado un 77% en los últimos 10 años; el mismo FMI pronostica que el país acabará con una inflación anual del 20%; y el Ministerio de Economía ha previsto en el presupuesto estatal de este año que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) será nulo.
Desde que el Gobierno de Rodrigo Paz implementó el tipo de cambio flexible , el pasado 29 de julio, el peso boliviano se ha devaluado en más del 20% y el método más inmediato para desacelerar su caída e introducir dólares en el mercado es a través del préstamo del Fondo Monetario.
“Bolivia ha enfrentado importantes desafíos macroeconómicos en los últimos años, provocados por déficits fiscales persistentes, la disminución de la producción de hidrocarburos, la reducción de las reservas internacionales, una elevada inflación y distorsiones en los mercados cambiarios y de productos”, justifica su apoyo en el comunicado el FMI. La nota sostiene que el acuerdo, alcanzado este miércoles, “está sujeto a la aprobación del directorio ejecutivo del FMI y a la implementación de las acciones previamente acordadas”.
El Fondo Monetario deja entrever en el documento que una de las principales condiciones será la reducción del déficit fiscal, que el Gobierno proyecta que será del 9% para este año. “La mejora necesaria del balance del sector público no financiero se centrará en la racionalización del gasto así como en la movilización de ingresos y el fortalecimiento de las instituciones fiscales para respaldar la planificación, la gestión de las finanzas públicas, la transparencia y la rendición de cuentas”, dice el documento. Para que la consolidación no caiga sobre los sectores más vulnerables, señala, se deberá añadir presupuesto adicional a la protección social.
Otra de las exigencias es la “modernización” del régimen cambiario, algo en parte ya cumplido por el Gobierno. Adicionalmente, añade el FMI, “las reformas se centrarán en alinear los marcos regulatorios y de supervisión de Bolivia con las mejores prácticas internacionales, mejorar los marcos de resolución bancaria y seguro de depósitos y fortalecer el monitoreo de los riesgos bancarios y sistémicos”. El desembolso está previsto para finales de agosto y principios de septiembre.
El jueves, un día después de conocerse el cierre del acuerdo, Paz ha promulgado el presupuesto general del Estado (PGE) para este año, tras un largo debate en la Asamblea. La planificación financiera es más optimista que el FMI en cuanto a la inflación: 14% para fin de año frente al 20% que plantea el Fondo. El déficit fiscal, según prevé el presupuesto, será del 9% del PIB, tres puntos porcentuales menos que los registrados en el cierre de 2025.
Fuente: elpais.com



